Fabiana Soto Cuevas tiene 32 años y ha vivido toda su vida en Villa Nonguén. Es dueña de casa y últimamente conoció algo que para muchos es un nombre que encierra sólo misterios: el Plan Auge.
Este nuevo instrumento de protección social, la ha beneficiado a ella y a su familia en diversos aspectos: su mamá tuvo problemas cardíacos y recibió un marcapasos; Fabiana enfrenta una depresión de la que está saliendo gracias al apoyo clínico, y recibió apoyo durante el embarazo de su único hijo.
Además, hace una semana fue atendida en el Centro de Salud Familiar Villa Nonguén por una urgencia odontológica, una de las nuevas 16 patologías que se incorporaron al Auge desde el 1 de julio.
“Me siento afortunada, porque el Auge nos ha ayudado a mi familia y a mí. También agradezco la incorporación de las urgencias dentales, algo que para nosotros es muy difícil acceder por lo caro. Creo que la sonrisa es el alma que uno tiene y por esto espero que el Auge continúe incorporando más tratamientos dentales”, señaló emocionada Fabiana.
Así lo dio a conocer el Director Nacional de Fonasa, Dr. Hernán Monasterio, durante una visita que realizó a la ciudad de Concepción este viernes 6 de julio.
El Dr. Monasterio recorrió el Centro de Salud Familiar Villa Nonguén, y allí se
reunió con beneficiarios del Auge y con el equipo de salud del establecimiento que dirige el médico Juan José Pereda.
Acompañado por el director regional del Fonasa, Dr. Arturo San Martín, el Dr. Monasterio verificó en terreno la organización del Centro de Salud para cumplir a tiempo con las garantías, aún en medio del peak de las enfermedades invernales, muchas de las cuales también se encuentran garantizadas por el Auge.
Su director, el Dr. Juan José Pereda, señaló que ha sido un gran esfuerzo de organización cumplir con las garantías que exige la ley, especialmente en momentos en que la red de atención primaria es la puerta de acceso al sistema y la resolución de muchas patologías Auge corresponde realizarla en ese tipo de establecimientos.
“Además realizamos mucho trabajo comunitario para que las personas conozcan sus derechos y sepan cómo pueden acceder a los diagnósticos y tratamientos que garantiza el Auge”, indicó el Dr. Pereda.
Como con Fabiana, nuestro Director Nacional Monasterio compartió con otros seis pacientes del centro de salud que han sido atendidos a través del Auge, y que manifestaron su satisfacción por contar con este nuevo derecho consagrado por ley y que les ha traído tantos beneficios.
“Este simple bastón me cambió la vida en ciento por ciento. Antes de que me lo entregaran no podía caminar sola, me estaba encorvando y si seguía así me iban a tener que operar de la espalda, a mis años. Ahora puedo caminar y este bastón se ha convertido en mi mejor amigo, porque gracias a él soy otra persona”, contó Magdalena Hernández Rossi, de 74 años, quien vive sola en Villa Nonguén.