Nuestro Plan de Salud

Los beneficios que entrega el Seguro Público de Salud son universales, integrales, solidarios y equitativos, y se encuentran sustentados en un Plan de Salud único para todos sus beneficiarios. Esto significa que seguimos una lógica distinta a la del sistema de salud privado (Isapres), y no hacemos diferencias por sexo, edad, ingresos, etnias o nacionalidades, ni tampoco ponemos obstáculos a los beneficiarios que tienen una enfermedad preexistente, o que presentan condiciones de salud en riesgo.

Este conjunto de beneficios, incluye: acceso, bonificaciones y cobertura, con sentido de oportunidad y servicios calificados.

El objetivo fundamental del Plan de salud, es proteger al beneficiario durante todo su ciclo vital. Un desafío importante que involucra actividades tales como la promoción de hábitos de salud, la prevención de enfermedades o problemas de salud, la curación y rehabilitación de los mismos, o la administración de cuidados paliativos (en enfermedades terminales).

Y para dar cumplimiento a este objetivo, nuestro Plan de salud se ha constituido en torno a un Plan general, con el complemento de otros 6 programas adicionales. Estos son:

Red de Prestadores

Para otorgar las prestaciones médicas (no pecuniarias) contempladas en nuestro Plan de Salud, se conforma una red de Prestadores, tanto a nivel del sistema público de atención, como a través del sistema privado de atención, cuya misión es gestionar y entregar de manera inteligente la protección de salud al paciente, en función del ciclo vital en el que está situado, y según el tipo de actividad que éste necesite (promoción, prevención, curación, etc.)

Nuestra red de Prestadores se distribuye de acuerdo a la Modalidad de Atención a la que acceda el beneficiario, ofreciendo acceso, cobertura y bonificaciones diferenciadas, a partir de los objetivos y condiciones propias de cada modalidad, distinguiéndose la red Pública Preferente (Modalidad MAI o de Atención Institucional) y red Privada (Modalidad MLE o Libre Elección).

En términos formales, un prestador puede corresponder a una persona natural (médicos generales y especialistas y también profesionales de la salud acreditados) como a una persona jurídica (consultorios, centros médicos, hospitales, clínicas y cualquier otra institución o establecimiento de la salud de tipo público o privado).

Pero lo que define a un prestador, cualquiera sea su tamaño, es que ejecute atenciones de salud, a las cuales se le denomina prestaciones. Así entonces, una prestación de salud es el nombre genérico, para describir conjuntos de acciones de salud, que conllevan atenciones clínicas asociadas a tecnología o dispositivos médicos, como: consultas médicas, exámenes de laboratorio e imagenología y procedimientos diagnósticos y terapéuticos e intervenciones quirúrgicas; así como también a insumos clínicos, medicamentos; instrumental quirúrgico, entre otros elementos necesarios para determinar el diagnóstico de un problema de salud que afecte a un paciente, su tratamiento o seguimiento según corresponda.

Por su parte, una red de prestadores está articulada, generalmente, en base a un criterio de proximidad geográfica o de adscripción a una región determinada, para favorecer el acceso más oportuno y expedito posible de un paciente hacia aquel prestador que, asimismo, está la mayoría de las veces definido o considerado con anterioridad.

No obstante, una red de prestadores se puede articular también, en virtud del nivel de complejidad que tiene la prestación requerida por el paciente. Por lo que, mientras un grupo de prestadores está capacitado para entregar atenciones y servicios médicos de complejidad baja, otro lo hace para aquellas que son de complejidad media, y un tercero para las de más alta complejidad.

Así operamos en Fonasa: los prestadores que componen nuestras redes Pública Preferente (MAI) y Privada (MLE) han sido organizados según estos dos ejes.

 

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