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7 de febrero de 2017

Alzheimer: La enfermedad del olvido

Una enfermedad irreversible y progresiva, que afecta a unas 180 mil personas, principalmente a adultos mayores. Como es una patología sin cura establecida, evitar algunos factores de riesgo puede ser el principal método para combatirla.

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Una enfermedad irreversible y progresiva, que afecta a unas 180 mil personas, principalmente a adultos mayores. Como es una patología sin cura establecida, evitar algunos factores de riesgo puede ser el principal método para combatirla.
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Febrero 2017.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la demencia como una prioridad de salud pública en el año 2012. En este ámbito, incluyó el Alzheimer como la causa más común dentro de las “demencias”, acaparando entre un 60 a 70% de los casos. La OMS calcula una tasa mundial de enfermedades de demencia, de 47,5 millones de personas que son afectadas, estimando para el 2030, 75,6 millones y para el 2050, 135,5 millones. Ello, debido a que “en los países de ingresos bajos y medios, el número de personas con demencia tenderá a aumentar cada vez más”.
 
En Chile en tanto, se estima que el 1,06% de la población total país presenta algún tipo de demencia, de acuerdo a la Corporación Profesional de Alzheimer y otras Demencias (COPRAD), esto equivale a unas 180 mil personas. Se estima que para el año 2050, esta cifra aumente a unas 626 mil personas, es decir, el 3,10% de la población.
 
La COPRAD, con datos del 2009 de la OMS, sitúa el Alzheimer como la cuarta causa de muerte en el país, con más de 3 mil casos.
 
 

El Alzheimer

Pero… ¿Qué es el Alzheimer?
 
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), lo define como “una enfermedad irreversible y progresiva del cerebro que lentamente destruye la memoria y las aptitudes del pensamiento, y con el tiempo, hasta la capacidad de llevar a cabo las tareas más simples. En la mayoría de las personas afectadas con esta enfermedad, los síntomas aparecen por primera vez después de los 60 años de edad”.
 
El nombre de esta enfermedad proviene del psiquiatra alemán, Dr. Alois Alzheimer, quien en 1901 trató el caso de Auguste Deter (51 años) hasta su muerte en 1906, cuando pudo observar el cerebro de la mujer y descubrir la causa de su enfermedad, describiendo “una nueva enfermedad que producía pérdida de memoria, desorientación, alucinaciones y finalmente muerte”. Se decidió nombrar esta enfermedad en honor a su descubridor, el término fue utilizado por primera vez por Kraepelin en la octava edición del “Manual de Psiquiatría” en 1910.
 
De acuerdo al NIH, “las placas y los ovillos en el cerebro son dos de las características principales de esta enfermedad. La tercera característica es la pérdida de las conexiones entre las células nerviosas (las neuronas) y el cerebro”.
 
 

Causas

Si bien, aún se desconoce qué causa el Alzheimer, los investigadores confirman que “el daño al cerebro empieza de 10 a 20 años antes de que algún problema sea evidente”. Sostienen, que las probables causas provienen de factores genéticos y estilo de vida, principalmente. Lo que está claro, es que afecta principalmente a personas de la tercera edad.
 
Con la generación de placas y ovillos en zonas particulares del cerebro, es cuando comienzan a funcionar con menos eficacia las neuronas sanas. Posteriormente pierden funcionamiento y comunicación entre ellas, para finalmente morir. El proceso, se acerca al hipocampo del cerebro, esencial para la formación de recuerdos.
 
Conforme avanza la muerte de neuronas, las regiones del cerebro afectadas comienzan a encogerse, extendiendo el daño y disminuyendo los tejidos del cerebro de manera considerable.
 
 
Un estudio de la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver (Canadá), ha realizado un importante descubrimiento: esta enfermedad, podría originarse desde el embarazo o nacimiento, cuando el bebé tenga niveles no adecuados de vitamina A. "Nuestro estudio demuestra claramente que la deficiencia marginal de vitamina A, incluso en el embarazo, tiene un efecto perjudicial sobre el desarrollo del cerebro y tiene un efecto duradero que puede facilitar la enfermedad de Alzheimer en la vida posterior", dijo el Dr. Weihong Song, profesor de Psiquiatría y Cátedra de Investigación de Canadá en la enfermedad de Alzheimer.
 
Los factores de riesgo reconocidos hasta ahora, como factores que pueden aumentar la probabilidad de padecer esta enfermedad, los detalla la Fundación del Alzheimer España, entre los que se encuentran:
 
  • La edad: Se estima que a los 60-65 años, generalmente puede presentarse esta enfermedad. Y se estima que 1/3 de personas de 85 años y más, padece de Alzheimer.
     
  • El sexo: Las mujeres se ven más afectadas que los hombres.
     
  • Antecedentes familiares: El riesgo se incrementa cuando se tiene familiares con la enfermedad.
     
  • El nivel de educación: Se ha demostrado que un nivel bajo de educación, aumenta el riesgo de padecer demencia.
     
  • Los factores vasculares: La hipertensión arterial aumenta la probabilidad de padecer la enfermedad. Al igual que niveles altos de colesterol y la hiperglicemia.
     
  • La obesidad: Una variante común del gen de la obesidad FTO lleva a la pérdida de tejido cerebral incrementando así, la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
     
  • El tabaco: Fumar aumenta el riesgo.
     
  • Los factores alimenticios: Varios estudios demostraron, que la ingesta de grasas saturadas, así como el aumento del colesterol total aumenta la incidencia de demencia. Los niveles bajos de ácidos omega-3 y una dieta con mínima consumación de pescados incrementan el riesgo de déficit cognitivo y de aparición de una demencia.
 
 

Síntomas

La Corporación Alzheimer Chile, identifica algunos requisitos para detectar tempranamente la demencia:
 
  • Pérdida de 2 o más capacidades cognitivas (memoria, capacidad ejecutiva, lenguaje u otras).
  • La pérdida debe ser suficiente como para interferir con las actividades habituales.
  • La causa demostrada o presunta debe ser una afección orgánica cerebral.
  • Debe excluirse un compromiso de conciencia, para lo cual suele agregarse el requisito de que ese estado mental se mantenga durante 6 meses o más.
Además, la define como “una enfermedad de compleja patogenia, a veces hereditaria, cuya incidencia aumenta con la edad. Los factores de riesgo vascular (hipertensión arterial, dislipidemias, síncopes) también son importantes. Otros son el sedentarismo, la baja escolaridad, la falta de actividades sociales”.
 
En tanto, la Organización Mundial de la Salud, presenta cinco síntomas que presenta el Alzheimer y que deben ser tomados en cuenta, para realizar un diagnóstico temprano:
 
 
Un reciente estudio del Doctor Ricardo Maccioni, Director del Centro Internacional de Biomedicina, identificó que “la proteína Tau alterada estaba presente en pacientes con Alzheimer, mientras que en los pacientes sin la enfermedad, no existía o se mostraba en niveles muy bajos”. Esto, permite que mediante una muestra de sangre, se pueda diagnosticar esta enfermedad: “El procedimiento es bastante simple, tomas una muestra de sangre y la sometes a un proceso de aislamiento de plaquetas, rompes la membrana y recuperas la parte soluble -donde están las proteínas- y se analiza la proteína Tau. Los resultados se tienen en 24 horas” indicó el Dr. Maccioni en La Tercera.
 
El estudio, se realizó sobre la base de 400 pacientes, con y sin Alzheimer, del Hospital del Salvador y la técnica puede ser utilizada desde este año en centros de salud del país.
 
 

Fases del Alzheimer

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento del NIH norteamericano, define tres fases en la enfermedad de Alzheimer: Leve, moderado y severo. La Fundación Alzheimer España, define estas tres etapas con ejemplos domésticos, que permiten asociar de mejor manera si un adulto mayor puede padecer esta enfermedad:
 
 
  • Alzheimer leve: El enfermo olvida sus citas, llamadas telefónicas, el nombre de las personas (relaciones o amigos), los objetos familiares. Tiene dificultades para seguir una conversación, se equivoca en sus cuentas, no paga las facturas. Está sujeto a bruscos cambios de humor. Tiene tendencia a aislarse en un entorno familiar que conoce bien: sale menos y no quiere ver a sus amigos. Tiene problemas para encontrar las palabras precisas; sus frases son más cortas; mezcla ideas que no tienen relación directa entre sí. No se pierde y aún puede conducir, se viste solo y come bien.
     
  • Alzheimer moderado: El enfermo olvida los sucesos recientes. No se acuerda de lo que acaba de comer; acusa a sus amigos de abandonarlo porque no vienen a visitarlo. No puede asimilar o comprender los hechos nuevos: un matrimonio o el fallecimiento de un pariente. Sin embargo, el recuerdo de hechos lejanos persiste aunque los sitúe mal en el tiempo. Es el momento de las reacciones agresivas. Puede acusarle de robarle si no encuentra su monedero. Cuanto más depende de otros más se irrita. Camina durante horas de un lado a otro. Habla menos, su vocabulario se empobrece, repite siempre las mismas palabras o las mismas frases durante horas. Sus gestos son imprecisos: se abrocha mal los botones, sostiene mal su tenedor o su cuchillo. Pierde el equilibrio. Se golpea con facilidad y las caídas son frecuentes. Puede dedicarse a actividades peligrosas para sí mismo y para los demás, como abrir la llave del gas sin encenderlo, u olvidar su cigarrillo y prender fuego por accidente. El enfermo ha de ser vigilado las 24 horas del día.
     
  • Alzheimer severo: El enfermo olvida los hechos recientes y pasados. No reconoce a su cónyuge o a sus hijos. Se da cuenta de la persona que le cuida, le ayuda y le quiere. Su humor es imprevisible: grita, llora, se agita. No reacciona coherentemente ante una situación, ni comprende una explicación. El enfermo balbucea, repite palabras y solo utiliza correctamente algunas palabras concretas. No comprende lo que se le dice. No controla sus gestos. No sabe levantarse, sentarse o andar. Le cuesta trabajo tragar. No controla los esfínteres y aparece incontinencia. Con gran frecuencia permanece en la cama, lo que conduce a la aparición de llagas en los puntos de presión e infecciones respiratorias. La muerte sobreviene generalmente debido a una enfermedad asociada (cáncer, accidente cardíaco o vascular cerebral), a veces como consecuencia de permanecer encamado (infecciones de las llagas, infecciones respiratorias y o urinarias).
 

 

Prevención

Si bien, el Alzheimer no tiene cura, hay algunos factores que permiten bajar el riesgo, y que están asociadas al estilo de vida de las personas, particularmente, de los adultos mayores:
 
  • Dieta: Se debe cuidar el colesterol, glucemia y la hipertensión, a través de una alimentación sana. Se ha identificado que la dieta mediterránea disminuye el riesgo: frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y carnes blancas (ver estudio de Hospital Clinic de Barcelona).
     
  • Actividad física: Una actividad física regular (3 veces o más a la semana), reduce la posibilidad de padecer Alzheimer. Caminar, yoga o pilates, son alternativas válidas.
     
  • Vida social: Resulta fundamental mantener una vida social activa, permitiendo que no aparezcan la depresión, por ejemplo.
     
  • Estimulación cerebral: La estimulación intelectual, sea cuál sea el método, se asocia con un riesgo menor de padecer la enfermedad. Por ello, se estimula la lectura, la realización de puzles, sudokus, crucigramas.
     
  • La educación: un nivel alto de educación, crea una reserva cognitiva que permite luchar contra esta enfermedad. Incluso, el hecho de ser bilingüe, por ejemplo, disminuye considerablemente el riesgo.
Esta última la valida Andrea Slachevsky, neuróloga y referente nacional en temas de demencia y Alzheimer, quien en un artículo de Qué Pasa, destacó que “prevenir significa disminuir el riesgo de presentar la enfermedad. Un estudio sueco mostró que el porcentaje de personas con Alzheimer fue significativamente menor en las personas nacidas entre los años 1915 y 1925 comparados a los nacidos entre 1905-1915. Los mejores niveles educacionales de la generación de 1915 serían el principal factor que explicaría su menor riesgo de demencia”.
 
 

Tratamiento

Si bien, el Alzheimer se concentra en los adultos mayores, lo cierto es que afecta mucho más a personas mayores de 85 años. La Corporación Alzheimer Chile, identifica a quienes sufren esta enfermedad, principalmente “sujetos de 60 años tiene una incidencia de 1 o 2%; pero sobre 85 años afecta a 1/3 personas. Comienza en forma insidiosa, generalmente con fallas de la memoria reciente y pasando por una etapa de Deterioro Cognitivo Leve”.
 
La OMS identifica y promueve algunas prácticas que pueden ayudar a quienes padecen esta enfermedad:
 
 
Entre los tratamientos utilizados para las demencias se consideran:
  • Tratamiento farmacológico
  • Actividad y vigilancia del paciente
  • Orientación familiar
 
  • Tratamientos Farmacológicos:
Existen pocos medicamentos para esta enfermedad (y muy costosos), y lo que buscan, es retrasar la evolución de los síntomas. Entre ellos, Corporación Alzheimer destaca que hay “fármacos antecolinesterásicos, antiglutamatérgicos y otros de acción trófica (cerebrolisina). Estos fármacos tienen una eficacia demostrada pero limitada” agregando que “también es muy importante el tratamiento de las alteraciones emocionales o conductuales: antidepresivos, tranquilizantes, hipnóticos”.
 
Entre los tratamientos farmacológicos, se destaca el que están desarrollando científicos chilenos del Centro de Envejecimiento y Regeneración CARE CHILE UC, que descubrieron que “una droga –un compuesto natural de la India, llamado Andrografólido- es capaz no solo de tener efectos positivos en animales transgénicos de Alzheimer”, dice en una entrevista en La Prensa Austral, Nibaldo Inestrosa, Premio Nacional de Ciencias Naturales (2008) y director del centro. Aún deben realizarse pruebas en personas que padezcan esta enfermedad, las cuales no pueden realizarse en Chile, debido a la “Ley de Derechos y Deberes del Paciente”.
 
  • Actividad y vigilancia del paciente:
Corporación Alzheimer destaca que “la actividad beneficia el estado emocional, el estado general, el sueño y el estado de las neuronas. Pueden ser labores domésticas, gimnasia, juegos al aire libre o de salón, baile, conversación, artesanías, y muchas otras”. Eso sí, estas deben ser supervisadas, tanto para que el paciente la adopte como para prevenir los accidentes.
 
Uno de los tratamientos utilizados es la música. Así lo descubrió el programa Contacto, quiénes a través de la ONG “Música y memoria” realizaron un programa dedicado a esta terapia, que les permite a quienes sufren esta enfermedad, recordar hechos que se asocian a la música que escuchan.
 
  • Orientación familiar:
“La orientación familiar es muy importante; los familiares deben conocer la enfermedad, las posibilidades de tratamiento, la repercusión que la demencia tiene en ellos mismos. Muchas veces la conducta del paciente mejora cuando los familiares reciben tratamiento para su estado emocional y aprenden a tratarlo” dice Corporación Alzheimer.
 
Esto es vital, dado que a medida que avanza el Alzheimer, se requiere de mayor cantidad de horas de quien cuida al paciente. El apoyo emocional es importante, tanto para quien sufre la enfermedad, como para quienes se encargan del cuidado.
 
 

Plan Nacional

El Ministerio de Salud (Minsal), a través de su Plan Nacional de Salud Mental entregado en la Atención Primaria de Salud (red Pública Preferente), incluye el Alzheimer, como parte de un programa especial. Las prestaciones que allí se incluyen van desde la sospecha, a la validación del diagnóstico y la farmacología, si corresponde. Además, se considera la intervención psicosocial grupal, la intervención/actividad comunitaria, visitas para educar en el domicilio y consultorías.
 
En tanto, en el nivel de especialidad (CRS, CDT, COSAM, o clínicas privadas), se incluyen la consultoría, la consulta psiquiátrica/neurológica, psicodiagnóstico, hasta los días cama en instituciones.
 
El Ministerio de Salud, por mandato de la presidenta Michelle Bachelet, creó el Plan Nacional para las Demencias, incluido en el plan de Gobierno, el cual se espera se inicie este año un piloto en algunas comunas del país, potenciando el Plan Nacional que actualmente existe en la Atención Primaria.
 
 

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